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lunes, 15 de abril de 2019

CRÓNICA


DE PRINCIPIO A FIN

Otro día  aparentemente normal en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, un miércoles común, donde los alumnos viven como todos los días, una simple rutina en un día soleado y bastante caluroso, cada uno con distintas ocupaciones y pendientes.
Y así como ellos, hay un pequeño grupo de estudiantes que tienen la misma preocupación y el mismo objetivo, ser seleccionados.
En el módulo de la carrera Historia y Antropología está ubicada el aula audiovisual, donde alumnos de nivel medio superior van a presentar su examen de pre-admisión, para ingresar  en la licenciatura de Enseñanza de la Lengua Inglesa.
En el aula usualmente se siente un ambiente tranquilo, pero en esta ocasión los nervios y la ansiedad hacen acto de presencia, tanto es el nerviosismo que únicamente los aspirantes revisan su teléfono para ver la hora.
Aunque siempre existe una excepción, uno de ellos no parece inquieto, el joven utiliza unas gafas oscuras, que al parecer no tiene intención alguna de querer quitárselas, está completamente tranquilo y observa con desinterés su teléfono celular, en busca tal vez de un nuevo meme que compartir o algo que lo entretenga mientras espera. 
-ya, chicos, tranquilos, aún falta media hora para el examen- dice amablemente la profesora que aplica el examen.
-tenemos miedo- dice sin pena un chico.
-tranquilos, si no pasan no es el fin del mundo- responde la profesora para después tomar y ver su teléfono.
Las horas pasan, y poco a poco la hora ha llegado, exactamente a las 11:45 comienza el examen, las hojas pasan, los jóvenes se concentran, algunos, ya sea por juego o por seguridad, rezan y persignan antes responder.
-No lo olviden, tienen hasta las 2:00 de la tarde para terminar- dice nuevamente la docente al tomar asiento.- ah, y sus celulares deben de estar apagados en todo momento, chicos.
Angustia, emoción, adrenalina  y miedo están acompañando a los alumnos en todo momento,  llenando el silencio del lugar con el sonido de los lápices al escribir en la hoja, los suspiros que sueltan cada vez que se atoran en alguna pregunta o el sonido que provoca una hoja al el volteada.
Ni quince minutos han pasado cuando uno de los aspirantes ya ha finalizado su examen, el mismo joven que utiliza gafas oscuras, provoca que todos los presentes, incluyendo a la maestra encargada de aplicar el examen, tengan una mirada de asombro y no dejen de ver al muchacho.
-¿estás seguro de que ya terminaste? Aún queda mucho tiempo, si gustas puedes revisar tus respuestas- dice asombrada la maestra.
-Por algo se lo estoy entregando, voy a salir- responde de forma grosera y déspota el muchacho.
-Lo siento, nadie puede salir hasta que todos terminen- el tono de la docente cambia a uno más firme y severo.
-Que fastidio- dice mientras regresaba a su lugar.
Tal vez por enojo, tal vez por querer fastidiar, pero aquel joven enciende su teléfono celular y sin importarle otra cosa pone música, al inicio es un sonido débil, casi imperceptible, pero poco a poco va subiendo el sonido, los demás voltean en cuanto perciben el ruido.
-Ya cállate, güey- dice una joven evidentemente molesta por el ruido.
-Joven, a todos se les pidió que pagaran sus celulares, tenga algo de respeto hacia sus demás compañeros- dice la docente al pararse de su silla.
-Por algo le dije que me dejara salir- responde en un tono burlón el aspirante.
-Tendré que pedirle que se retiré y me acompañe a coordinación- contesta la maestra.
-Como diga, señora- se levanta y sale inmediatamente el joven del aula.
-continúen con el examen, por favor- aquello es lo último que se escucha sobre el pequeño incidente.
Poco a poco el tiempo se agota, lentamente las hojas de examen son entregadas, no sin antes ser revisadas rigurosamente hasta estar completamente seguros de que esas son las respuestas correctas, o al menos tienen la mayoría buenas.
Quedan alrededor de treinta minutos, y aún hay 5 aspirantes contestando su examen, uno de ellos se nota bastante estresado, si se puede describir así preocupado, pues la mayoría ha finalizado.
-chicos, respondan bien, aún nos sobran 30 minutos-.dice la maestra.
Y en un abrir y cerrar de ojos, los treinta minutos que quedaban, desaparecieron, sin tiempo extra ni nada, todos los exámenes estaban siendo entregados y todos esperaban a recibir indicaciones.
-Ahora, por favor, sigan a las señoritas hacia el módulo 3 donde se les aplicará su examen diagnostico oral- menciona la maestra, mientras recoge los exámenes y todos se ponen de pie para salir del aula audiovisual.
En el trayecto, algunos estudiantes intentan convivir con otros,  haciendo la plática y preguntando sobre el examen, o sobre temas más casuales, lo importante es intentar relajarse un poco antes de la siguiente prueba.
-No inventes, es decir no estuvo tan complicado, pero hubo unas partes donde olvidé por completo todo, de la parte de atrás no respondí nada, si acaso dos preguntas, pero no sé si estén bien- dice una alumna aspirante proveniente del municipio de Santiago Tulantepec.
Al llegar al módulo 3 en la planta baja donde están ubicados los salones que corresponden a la carrera de Enseñanza de la Legua Inglesa, las alumnas que guiaron a los aspirantes hasta ahí, les dan la indicación de que deben formar parejas y serán llamados para el examen oral.
Conforme las binas pasan, una alumna de baja estatura, delgada y de tez apiñonada, comienza a inquietarse.
-¿Por qué hacen este examen de pre-selectividad?- dice un tanto frustrada.
-Eso es para depurar a los candidatos y elegir a los que tengan un nivel de inglés casi idéntico para que los profesores no pierdan tiempo en regresarse desde lo más básico. 
Conforme las binas van pasando, el tiempo avanzan, algunas esperanzas nacen y otras se pierden, algunos ríen y otras simplemente desean salir de ahí, y la mayoría mueren de hambre.
-Ok, muchachos, ya pueden retirarse, el día viernes a partir de la una de la tarde, los resultados van a salir, recibirán un mensaje a su correo electrónico donde se les dará la información necesaria para continuar sus trámites en caso de que sean seleccionados.
Con esto último, y siendo las tres de la tarde, los aspirantes se retiran del lugar, algunos tanto aliviados por haber terminado, otros llenos de incertidumbre y completamente nerviosos, ansiosos porque llegue el viernes y conocer sus resultados.
El hecho de que estos jóvenes decidan arriesgarse y luchar por lo que quieran que sea su futuro es algo que debería ser reconocido, pues en un país donde tantos alumnos deciden dejar sus estudios solo hasta el nivel medio superior, y que sean ellos quienes elijan cual debe ser su destino y el rumbo que tome su vida
Es un ejemplo de que no importan los obstáculos que existan en el camino, y es normal tener miedo estando ya en el momento de realizarlo o vivirlo, pero lo que importa es que se tuvo el valor de arriesgarse, de dar un salto hacia el vacío, si se ha fallado al menos se intentó, y si se consiguió el éxito, lo siguiente es continuar, seguir, mejorar y sobre todo no dejarse vencer, no caer en el conformismo.    

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