DE PRINCIPIO A FIN
Otro
día aparentemente normal en el Instituto
de Ciencias Sociales y Humanidades, un miércoles común, donde los alumnos viven
como todos los días, una simple rutina en un día soleado y bastante caluroso,
cada uno con distintas ocupaciones y pendientes.
Y
así como ellos, hay un pequeño grupo de estudiantes que tienen la misma
preocupación y el mismo objetivo, ser seleccionados.
En
el módulo de la carrera Historia y Antropología está ubicada el aula
audiovisual, donde alumnos de nivel medio superior van a presentar su examen de
pre-admisión, para ingresar en la
licenciatura de Enseñanza de la Lengua Inglesa.
En
el aula usualmente se siente un ambiente tranquilo, pero en esta ocasión los
nervios y la ansiedad hacen acto de presencia, tanto es el nerviosismo que
únicamente los aspirantes revisan su teléfono para ver la hora.
Aunque
siempre existe una excepción, uno de ellos no parece inquieto, el joven utiliza
unas gafas oscuras, que al parecer no tiene intención alguna de querer
quitárselas, está completamente tranquilo y observa con desinterés su teléfono
celular, en busca tal vez de un nuevo meme que compartir o algo que lo
entretenga mientras espera.
-ya,
chicos, tranquilos, aún falta media hora para el examen- dice amablemente la
profesora que aplica el examen.
-tenemos
miedo- dice sin pena un chico.
-tranquilos,
si no pasan no es el fin del mundo- responde la profesora para después tomar y
ver su teléfono.
Las
horas pasan, y poco a poco la hora ha llegado, exactamente a las 11:45 comienza
el examen, las hojas pasan, los jóvenes se concentran, algunos, ya sea por
juego o por seguridad, rezan y persignan antes responder.
-No
lo olviden, tienen hasta las 2:00 de la tarde para terminar- dice nuevamente la
docente al tomar asiento.- ah, y sus celulares deben de estar apagados en todo
momento, chicos.
Angustia,
emoción, adrenalina y miedo están
acompañando a los alumnos en todo momento,
llenando el silencio del lugar con el sonido de los lápices al escribir
en la hoja, los suspiros que sueltan cada vez que se atoran en alguna pregunta
o el sonido que provoca una hoja al el volteada.
Ni
quince minutos han pasado cuando uno de los aspirantes ya ha finalizado su
examen, el mismo joven que utiliza gafas oscuras, provoca que todos los
presentes, incluyendo a la maestra encargada de aplicar el examen, tengan una
mirada de asombro y no dejen de ver al muchacho.
-¿estás
seguro de que ya terminaste? Aún queda mucho tiempo, si gustas puedes revisar
tus respuestas- dice asombrada la maestra.
-Por
algo se lo estoy entregando, voy a salir- responde de forma grosera y déspota
el muchacho.
-Lo
siento, nadie puede salir hasta que todos terminen- el tono de la docente
cambia a uno más firme y severo.
-Que
fastidio- dice mientras regresaba a su lugar.
Tal
vez por enojo, tal vez por querer fastidiar, pero aquel joven enciende su
teléfono celular y sin importarle otra cosa pone música, al inicio es un sonido
débil, casi imperceptible, pero poco a poco va subiendo el sonido, los demás
voltean en cuanto perciben el ruido.
-Ya
cállate, güey- dice una joven evidentemente molesta por el ruido.
-Joven,
a todos se les pidió que pagaran sus celulares, tenga algo de respeto hacia sus
demás compañeros- dice la docente al pararse de su silla.
-Por
algo le dije que me dejara salir- responde en un tono burlón el aspirante.
-Tendré
que pedirle que se retiré y me acompañe a coordinación- contesta la maestra.
-Como
diga, señora- se levanta y sale inmediatamente el joven del aula.
-continúen
con el examen, por favor- aquello es lo último que se escucha sobre el pequeño
incidente.
Poco
a poco el tiempo se agota, lentamente las hojas de examen son entregadas, no
sin antes ser revisadas rigurosamente hasta estar completamente seguros de que
esas son las respuestas correctas, o al menos tienen la mayoría buenas.
Quedan
alrededor de treinta minutos, y aún hay 5 aspirantes contestando su examen, uno
de ellos se nota bastante estresado, si se puede describir así preocupado, pues
la mayoría ha finalizado.
-chicos,
respondan bien, aún nos sobran 30 minutos-.dice la maestra.
Y en
un abrir y cerrar de ojos, los treinta minutos que quedaban, desaparecieron,
sin tiempo extra ni nada, todos los exámenes estaban siendo entregados y todos
esperaban a recibir indicaciones.
-Ahora,
por favor, sigan a las señoritas hacia el módulo 3 donde se les aplicará su
examen diagnostico oral- menciona la maestra, mientras recoge los exámenes y
todos se ponen de pie para salir del aula audiovisual.
En
el trayecto, algunos estudiantes intentan convivir con otros, haciendo la plática y preguntando sobre el
examen, o sobre temas más casuales, lo importante es intentar relajarse un poco
antes de la siguiente prueba.
-No
inventes, es decir no estuvo tan complicado, pero hubo unas partes donde olvidé
por completo todo, de la parte de atrás no respondí nada, si acaso dos
preguntas, pero no sé si estén bien- dice una alumna aspirante proveniente del
municipio de Santiago Tulantepec.
Al
llegar al módulo 3 en la planta baja donde están ubicados los salones que
corresponden a la carrera de Enseñanza de la Legua Inglesa, las alumnas que
guiaron a los aspirantes hasta ahí, les dan la indicación de que deben formar
parejas y serán llamados para el examen oral.
Conforme
las binas pasan, una alumna de baja estatura, delgada y de tez apiñonada,
comienza a inquietarse.
-¿Por
qué hacen este examen de pre-selectividad?- dice un tanto frustrada.
-Eso
es para depurar a los candidatos y elegir a los que tengan un nivel de inglés
casi idéntico para que los profesores no pierdan tiempo en regresarse desde lo
más básico.
Conforme
las binas van pasando, el tiempo avanzan, algunas esperanzas nacen y otras se
pierden, algunos ríen y otras simplemente desean salir de ahí, y la mayoría
mueren de hambre.
-Ok,
muchachos, ya pueden retirarse, el día viernes a partir de la una de la tarde,
los resultados van a salir, recibirán un mensaje a su correo electrónico donde
se les dará la información necesaria para continuar sus trámites en caso de que
sean seleccionados.
Con
esto último, y siendo las tres de la tarde, los aspirantes se retiran del
lugar, algunos tanto aliviados por haber terminado, otros llenos de
incertidumbre y completamente nerviosos, ansiosos porque llegue el viernes y
conocer sus resultados.
El
hecho de que estos jóvenes decidan arriesgarse y luchar por lo que quieran que
sea su futuro es algo que debería ser reconocido, pues en un país donde tantos
alumnos deciden dejar sus estudios solo hasta el nivel medio superior, y que
sean ellos quienes elijan cual debe ser su destino y el rumbo que tome su vida
Es
un ejemplo de que no importan los obstáculos que existan en el camino, y es
normal tener miedo estando ya en el momento de realizarlo o vivirlo, pero lo
que importa es que se tuvo el valor de arriesgarse, de dar un salto hacia el
vacío, si se ha fallado al menos se intentó, y si se consiguió el éxito, lo
siguiente es continuar, seguir, mejorar y sobre todo no dejarse vencer, no caer
en el conformismo.
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