Rincón tradicional
Diana Bautista
dianis.bau11@gmail.com
Mi
nombre es Diana Paola Bautista Sánchez, soy estudiante de la licenciatura en
Comunicación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, y en esta
ocasión extiendo una cordial invitación a que lean mi columna que lleva por
nombre “De los Ángeles”. El primer
tema que del que se hablará en este espacio es “Hibridación cultural”. Cada
quince días estaré subiendo este tipo de trabajos esperando sean de su interés y
agrado.
Hidalgo es un estado lleno de cultura, de tradiciones muy importantes que desde hace mucho tiempo siguen prevaleciendo. Al observar esta riqueza cultural, el gobierno ha creado organismos públicos que ayudan a que no desaparezcan, aunque con el paso del tiempo comienzan a perder fuerza: su principal causa es el aumento demográfico, esto provoca la hibridación de la cultura, o simplemente se dejen de practicar.
En los lugares urbanos esto es más notable, pues el estilo de vida rápido e industrializado ha ocasionado la perdida de interés en cuanto a este tema o presentan información básica. Durante una búsqueda en la red, la información encontrada en la mayoría de los artículos es superficial, y los que están más completos, toman como base localidades turísticas o pueblos mágicos donde la cultura no es cien por ciento originaria.
Una cantidad menor de artículos se basan en investigaciones de pueblos muy pequeños, donde el internet al igual que las redes sociales exista muy poca información, al punto que se pueden tomar como desconocidos o no recomendada.
Un ejemplo de lo dicho anteriormente es la comunidad de Santo Domingo, municipio de Zacualtipán de Ángeles. De acuerdo con datos de la Secretaría del Desarrollo Social (SEDESOL) este pueblo solo se encuentra registrado en las bases informáticas del estado. El número aproximado de habitantes es de 322 y de ahí no se tiene información. Con el pasar de los años, la localidad ha mantenido su cultura y tradiciones, aún con las creencias de los antepasados, desde la ceremonia de una unión matrimonial, día de muertos, carnaval, velorio, hasta una fiesta patronal.

Canciones como “el xochipitzahuat”, “los matlachines” e infinidad de sones son amenizadas por la tradicional banda de viento conformada por habitantes de la misma comunidad, que ponen el ambiente en cada una de las ceremonias.
Algunos mitos o ritos siguen transmitiéndose en generaciones, aunque con el pasar de los años los adultos mayores van muriendo y esta riqueza comience a desaparecer, la causa: el no tener un registro de lo que antes existía. Gracias a la migración de sus habitantes y por la falta de recursos ya sea digitales como escritos, la hibridación es inevitable pero aún no muy previsible.
Una gran variedad de novedosas investigaciones se puede obtener en estos pueblos, pero mientras sigan siendo desconocidas, toda esta información se irá perdiendo de fuentes primarias, aquellas que retroalimentan lo que ahora se sabe de tradiciones, las que alimentan la cultura. Existe una gran complejidad para visibilizar cada uno de estos pueblos, pero es posible hacer el rescate de un poco de lo que se deja pasar y no todos pueden ver.

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