A los hombres también nos matan
Por: Natalia Baltazar Flores
nataliaayerim@gmail.com
Según
estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU Mujeres),
diariamente asesinan a nueve mujeres en México. El país donde ser mujer es un
peligro, el país feminicida, el país donde te culpabilizan
por haber sido asesinada.
Miles de
mujeres alzando la voz, denunciando a sus agresores, marchando para que las
autoridades se den cuenta de lo que está pasando. Miles de medidas que hay que
tomar para “prevenir” que las quieran violar, que las intenten secuestrar.
Cuando de repente sale un hombre a decir “a nosotros también nos matan, incluso
más que a ustedes, mujeres”. Todo el machismo encapsulado cabe en esa frase y
se digiere en una dosis diaria que termina por matar lentamente, en silencio
doloroso.
Sí, a los
hombres también los matan, pero no por ser hombres. A las mujeres sí las matan
por ser mujeres. Castigo absurdo e irracional.
Los
contextos de asesinatos hacia hombres y mujeres no son completamente distintos,
ya que ambos se dan en México, y sabemos que este es un país violento: julio de
2018 se convirtió en el mes más violento con 2 mil 599 homicidios
dolosos, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Sin embargo, las razones para
cometer los asesinatos sí son distintas y habrá que analizarlas para conocer cuál
es el problema central.
A los
hombres los matan en contextos de guerra, por tráfico de drogas, por cuestiones
monetarias, y, ¿quiénes los matan? Otros hombres.
A las mujeres
las matan por ser mujeres, porque se cometen crímenes de odio, porque quienes
las matan (y, ¿quiénes las matan? Los hombres) fueron criados en una sociedad
que normaliza la violencia contra las mujeres, que alega que el principal
factor para violentar a la mujer es “porque nació mujer”.
De igual
manera, cabe destacar que la metodología para matar a un hombre es
completamente distinta a la utilizada cuando se mata a una mujer. A las mujeres
las asfixian, las ahorcan, las violan, les echan ácido en la cara (y a veces hasta les dan un tiro de gracia al final), las
desfiguran por completo, las parten en mil pedazos. A los hombres los matan a balazos, por golpes en la cabeza. Aunque ambos mueren,
la agonía es distinta.
El
objetivo no es restarle importancia a los asesinatos cometidos hacia hombres,
ni mucho menos dejar a un lado este fenómeno que acecha la vida de los demás, más
bien hablar de los feminicidios como graves problemas sociales, no ver a las
asesinadas como un número más en la estadística ni revictimizarlas, sino ponerles nombre y
apellido.
Aunque las
razones que llevaron a un asesinato son distintas, queda claro que ambas (hacia
mujeres y hombres) se deben analizar por separado, dándole la importancia que
merece a cada una. Lo que no está bien es utilizar la frase “a nosotros también
nos matan, incluso más que a ustedes, mujeres” como
expresión que vulnera y disminuye la gravedad de la violencia feminicida que,
aunque actualmente sea muy hablada y comentada, no termina con los casos de
tortura y discriminación hacia el género, y siendo México un país con Alerta de
Violencia de Género
contra las Mujeres en gran parte de su territorio, es importante dar a conocer
toda esta información y no encerrarnos en la frase “a nosotros también nos
matan”.
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