Columna
Giovani “en un tobogán”
2019-03-05 | José Mayoral
Todas las definiciones de “Tobogán” indican que se trata de
una “pista inclinada” cuyo tramo final termina en el suelo o en el agua. Ningún otro término resume con tanta
precisión la carrera de Giovani dos Santos.
Hace
poco menos de dos décadas, un chico por cuyas venas corre una extraña
combinación de sangre mexicana y brasileña se mostraba al mundo futbolístico a
través del Mundial Sub 17 que se jugaba en Perú. Las primeras definiciones
señalaban al futbolista que reescribiría la historia del futbol mexicano. Un
jugador de grandes condiciones en el campo, con velocidad, ingenio,
profundidad, disparo y gol.
Además, un elemento cuyo juego y personalidad no estaba
“contaminado” por los vicios eternos del futbol mexicano. Había nacido en la
famosa 'Masía' catalana. Su futuro no tenía límites.
Tras debutar en el
Barcelona 'B' a los 18 años, pasó al primer equipo, todavía el famoso club que
encabezaba el brasileño Ronaldinho; Y de ahí tomó “el tobogán” que, con el paso de los años, ha
ido deteriorando su carrera futbolística.
El Tottenham Hotspur
era una ocasión para mantenerse en las llamadas “grandes ligas” europeas. Tuvo
sólo 17 apariciones en la cancha entre 2008 y 2012. Un breve préstamo al
Ipswich Town y luego a Turquía con el Galatasaray. Después volvió a España,
pero una España muy lejana al poderío del Barcelona: Racing de Santander,
Mallorca y Villarreal,
cuando aún tenía edad de seguir “picando piedra” por
mantenerse en un nivel mediano europeo, vienen los dólares de los Estados
Unidos.
El
“Giovani Ronaldinho” se convirtió en el “Giovani de Hollywood” y muchos
anticipaban que en una liga de poca exigencia
(la MLS) y de una vida disipada al alcance, las consecuencias serían terribles.
Del Giovani dos Santos que podía jugar en donde él quisiera
jugar, al Giovani Dos Santos que hoy no tiene dónde jugar.
El
Galaxy le ha pagado su contrato y lo ha dejado fuera de una nómina donde, de
acuerdo con su rendimiento, no tenía cabida.
¡Giovani tiene sólo 29 años de edad! El hijo de Zizinho es
una buena persona, agradable,
sonriente, bromista, pero esas características se quedan cortas con las que
tiene para jugar al futbol. No se trata de destruirlo. Se trata de entender y
aprender también de cómo en la vida puedes desperdiciar oportunidades y también
el “don” y el talento que la naturaleza misma te provee. De ninguna manera le
exigiríamos a Giovani si no supiéramos que en realidad tenía las condiciones
para pertenecer a la élite más privilegiada del futbol.
¿Qué le queda ahora? Quizá… jugar en el Lejano Oriente, donde le seguirían pagando grandes
cantidades por el pasado que tiene y el talento que conserva o... tal vez venir
a México, a un sitio donde jamás ha jugado y donde tendrá un gran cartel para
ser parte de algunos de los equipos que mejor pagan en la Liga MX.
Sea como sea, Giovani se montó hace unos años en “el
tobogán” y sigue en él, penosa y dramáticamente, sigue descendiendo.
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