Carnaval: Riqueza cultural Hidalguense
Por Diana Paola
Bautista Sánchez
El
carnaval es una festividad tradicional donde las personas pueden ser lo que
quieran ser durante un determinado tiempo. De acuerdo con la Real Academia
Española (RAE), el término “carnaval” proviene del italiano carnelevare, de
los vocablos carne ´carne´ y ´ levare
´quitar. Haciendo referencia a los tres días que preceden al comienzo de la
cuaresma.
Sus
orígenes se remontan desde el cristianismo medieval donde durante tres días de
crítica social, se usaban máscaras para ridiculizar a sus gobernantes. A raíz
de la conquista y la evangelización, esta festividad se fue esparciendo por
todo el mundo; México no fue la excepción, adoptándola en gran parte de su
región, combinando elementos originarios del país, formando lo que conocemos
hoy en día.
La
festividad se ha ido modificando dependiendo del lugar donde se haga e igual con el paso del tiempo. En algunas se ha posicionado como una práctica de suma importancia
en colaboración de la mayoría de sus habitantes. Por ejemplo, en el estado de
Hidalgo, esta ha prevalecido, en especial en las regiones más pequeñas. Este es
el caso del municipio de Zacualtipán de Ángeles y sus comunidades
pertenecientes, donde sus habitantes con meses de anticipación elaboran o
mandan a hacer sus atuendos que utilizarán durante tres días. La cuestión es
lucir los trajes y divertirse, en algunas ocasiones sin importar el precio que
estos les pueda costar.
La
celebración comienza unas semanas antes con la tradicional parada de bandera,
donde las personas visten con atractivos disfraces mientras recorren la
comunidad bailando con la compañía de la banda de viento, esto anuncia su
llegada. El carnaval da continuación de tres a cuatro días antes del miércoles
de ceniza, donde las personas bailando visitan de casa en casa a sus vecinos,
mientras la música tradicional los acompaña, las risas, gritos y diversión no
se hacen esperar.
Al
punto del medio día y alrededor de las seis de la tarde una persona voluntaria
ofrece un almuerzo o cena a las personas que participan, esto para tener suerte
y salud en el año que se aproxima. El tercer y último día de celebración, las
escuelas de nivel básico, medio y superior se integran a la actividad, a través
de comparsas recorren las calles apoyando a esta tradición con el propósito de
que las nuevas generaciones lo sigan practicando, evitando así su desaparición.
Con el tema que se está tratando, en la comunidad de Santo Domingo la festividad
termina el miércoles de ceniza: la creencia es que si una persona se pone la
cruz de ceniza ésta ya no puede ser participe de lo que resta de la celebración
del carnaval. Los habitantes dicen que, si una persona se disfraza por primera
vez, tiene que cumplir los siete años de práctica para que tenga buena suerte,
aunque esto no representa mayor problema para los habitantes, pues su gusto por
esta tradición los lleva a practicarla más de dichos años.
Familias
completas participan, algunas portando costosos trajes, otras un poco más
sencillos, la cuestión es divertirse. La comunidad cierra el evento con la
quema de toritos fabricados por los mismos habitantes, mientras degustan de
tamales o zacahuil, esperando a que
el tiempo pase rápidamente y se acerque el que viene.
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| Carnaval 2019 |

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