Aimé Lugo
Recicladores
El día de ayer, primero de
marzo, se celebró el día del reciclador y que celebramos desde el 2008. Se
instauró para conmemorar la tragedia ocurrida en Colombia, donde fueron
asesinados 11 recicladores, con el objetivo de utilizar sus cuerpos para
investigación y traficar sus órganos, en 1992.
Su nombre oficial es
reciclador base y se dedica a recolectar, organizar, separar y reutilizar los
residuos sólidos, trabajando directamente desde los depósitos y vendiéndolos o
llevándolos a lugares especializados para ser tratados.
Aproximadamente 15 millones
de personas viven del reciclaje en el mundo, tarea cuya importancia requiere
dignificación y reconocimiento.
Si comprendemos el reciclaje
como la oportunidad de preservar la
sostenibilidad ambiental deben reconocerse también los derechos de quienes
ejercen esta profesión.
En México, viven de la pepenación más de dos millones de
personas, pero solo cerca del 10% de ellas operan de manera formal, de acuerdo
con el Instituto Nacional de Recicladores AC.
La informalidad lleva a estas
personas a estar propensas no solo a inseguridad, sino también a abusos,
extensas jornadas laborables sin justa remuneración y altos índices de
mortandad y enfermedades generadas por estilos de vida no salubres.
De ahí la importancia que
tienen las instituciones del Estado Mexicano, de implementar acciones que
dirijan a garantizar su seguridad y
derechos.
Ser omisos y no visibilizar este caso no aislado afecta directamente a la población de recicladores y al
resto de la comunidad, ya que su labor contribuye a la mejora ambiental del
país y disminuir los residuos esparcidos en las calles de las ciudades.

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