A. Emmanuel del Rello
e-mail:emmanuel11aerr@gmail.com
Educar a la juventud por medio del
entretenimiento
“No Bobby, la gente siempre necesitará de entretenimiento. Estoy pensando en tu futuro. Te vas a meter en el mundo del espectáculo” (El Guion. Robert McKee,2004).
Más que una necesidad o una
forma de aprovechar nuestro tiempo de ocio, el entretenimiento será siempre
parte del ser humano, estará ahí para nosotros y nosotros para él. Y por qué no
serlo si todo lo que consumimos día tras día en plataformas de vídeos,
servicios de streaming, canales, películas,
series, etc., todo va definiendo nuestro gusto, nos va definiendo como personas,
en nuestro comportamiento, en nuestra forma de hablar, tal vez no en su
totalidad, pero con el tiempo comenzaremos a imitar aquello que vemos y que nos
gusta. ¿Eso es importante? Obviamente lo es.
¿Por qué nos gusta lo que
vemos? , ¿Qué define nuestro gusto?, ¿Por qué nos proyectamos con los
personajes de las series y películas?
Ciertamente debemos obtener
algo de todo aquel contenido audiovisual que consumimos diariamente. Desde tu película
palomera favorita, tu gusto culposo en series, hasta el último vídeo de tu Youtuber favorito, debe comunicarte algo. Algo que sea importante
para ti, y pueda acarrearte beneficios en tu personalidad. Para que posteriormente tú puedas comunicar
ese sentimiento o esa emoción que te transmiten los contenidos que ves
(películas, series, vídeos) a otras personas.
Es por eso que siempre estamos
recomendando, y hablando de películas y series entre amigos en el trabajo o en
la escuela, pues queremos que ellos
experimenten lo que nosotros experimentamos cuando vimos esa película o el capítulo
más triste de la serie.
Es simple y sencillo. Todo lo
que veo debe aportarme algo, de preferencia bueno, algo que me llene, y es mi
deber moral compartir eso con mis allegados. Es importante
aclarar que en el mundo todo es cuestión de gustos, lo que a ti te gusta, puede resultarle
nefasto a otra persona. El género de películas que tú disfrutas, puede ser
repulsivo para alguien más. Aquí lo importante siempre será catalogar si lo que
veo realmente me está aportando algo, un conocimiento, un referente, algo que
aporte más a mi personalidad y me permita funcionar mejor en mis relaciones
interpersonales.
A una edad adulta,
cada quien es libre de consumir lo que le guste, y sería una tontería forzar a
alguien a que le guste lo mismo que a ti.
La importancia de esto gira alrededor de los más jóvenes, es aquí cuando nos adentramos en el meollo del asunto; ¿Qué contenido les está llegando a nuestros hermanos, primos, sobrinos, nietos?, ¿cuáles son sus referentes?, series y series de narcos en Netflix, morbo e idiotez en YouTube, programas absurdos en televisión, películas retacadas de efectos creados en computadora.
La importancia de esto gira alrededor de los más jóvenes, es aquí cuando nos adentramos en el meollo del asunto; ¿Qué contenido les está llegando a nuestros hermanos, primos, sobrinos, nietos?, ¿cuáles son sus referentes?, series y series de narcos en Netflix, morbo e idiotez en YouTube, programas absurdos en televisión, películas retacadas de efectos creados en computadora.
Todo el contenido actual que se está produciendo es masivo, la era digital ha permitido que todo lo audiovisual, o sea todo lo que puedes ver y escuchar a través de una pantalla, crezca, y mucho. Siempre tendrás algo que ver, aun en televisión, siempre habrá algo que llame tu atención. El problema por supuesto será la calidad de aquello que vez, el contenido en sí mismo. Cuando algo no te enseño nada, o no te dejo una sensación, automáticamente acabas de perder tu tiempo.
No se trata de demeritar el trabajo que conlleva producir una serie, un vídeo para YouTube, o un programa de TV, simplemente es cuestionable la calidad y la banalidad en sus mensajes que transmiten a las nuevas generaciones de consumidores.
Tal vez a los adultos ya no les
importe, pero que pasa con los más jóvenes, ¿es correcto lo que están viendo?,
la respuesta es un no.
El contenido audiovisual que se
produce y que los más jóvenes consumen, es muy importante para ellos, ya que es
una herramienta para la formación de su personalidad, y como se desenvolverán en
la sociedad, adquiriendo comportamientos previamente observados a través de una
pantalla. Además de marcar la pauta en gustos, la cual se verá influenciada por
contenido mayormente mediocre o malo.
¿Qué se debe hacer entonces? Simplemente
encaminar a la audiencia joven a un mejor contenido en películas, series y canales.
Sentarte con tu primo de 10 años y ponerle tu película favorita de Disney, las
caricaturas que veías a su edad, mostrarles a tus hijos, sobrinos, las películas
que a ti te gustaban cuando eras más joven. Introducirlos en un mundo de
contenido distinto al actual, para fomentar su cultura. Películas que en verdad
te dejan una enseñanza, muy importante para la correcta educación de ellos, películas
que promuevan los valores, amistad, hermandad, sacrifico, etc., no haciendo
referencia a las típicas películas sosas que te quieren enseñar algo a la
fuerza, sino aquellas con las que te puedes identificar con los personajes, con
la historia, con la música, películas que por sí mismas ya te dejan algo bueno.
Importante es educar en el
arte y la cultura. El cine, o mejor dicho, todo contenido audiovisual, es una
herramienta poderosa; la mente de los más chicos es una pizarra en blanco,
porque no hacerles un favor y llenarla de un contenido de calidad, que pueda
convertirlo en una persona más culta, interesante, con actitudes, emociones y
conocimientos que le sirvan en
sociedad
Porqué limitarnos a ver
aquello que es tendencia, o aquello de lo que todos hablan, porqué no empezar a
definir nuestro gusto y contagiar a los demás de todo lo bueno que ofrece la
era digital. Como ya lo mencionamos no se trata de forzar a alguien para que le
guste lo mismo que a ti, sino de mostrarle.
Dejemos de ver películas que distorsionan la realidad adolescente, programas de Tv que se han convertido en un circo de ridiculez, canales de YouTube con contenido basura, series que ven con normalidad la delincuencia en México, y que proporcionan absolutamente nada. Y prestar atención a contenidos que valen la pena.

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